Por qué #Beland
Un día vimos a una abuela Palestina decir que iba a atarse a sus olivos. Frente a un ejército que reclamaba su tierra, ella decidía quedarse allí, arraigada, con sus árboles. ¿Qué palabra abarca un amor tan incondicional por un lugar?
Nos dimos cuenta que no hay ni en español ni en inglés un término que nos permita hablar de este sentimiento sin caer en patrias y banderas. A falta de uno, nació beland.
Beland no es una palabra creada al azar, sino que parte de una etimología.
La estructura de las palabras cuenta una historia. En inglés, el prefijo be deriva de la palabra germánica by, que significa “en todas las direcciones, de todas las formas, en o a través de todas sus partes”.
Por ejemplo, la palabra amado/a (beloved) se forma con el prefijo be + el verbo amar (to love). Como si la propia palabra nos estuviera intentando contar que amar a algo o alguien es sentir amor “en todas las direcciones, de todas las maneras, en o a través de todas las partes” de nosotros mismos.
En el caso de beland (prefijo be + land, tierra en inglés), la palabra nos cuenta que todos tenemos una tierra que sentimos como parte de quiénes somos, una tierra que vive “en y a través” de todas las partes de nosotros mismos.
